La noticia que nos llega desde Holanda en el día de hoy no deja indiferente a nadie; Nintendo ha conseguido en el país de los tulipanes prohibir la venta de modchips y cartuchos flash [1] [2]. Como es normal, los foros se han llenado de comentarios calientes en pocos minutos, y las opiniones vertidas en la blogosfera son tan variadas que uno ya no sabe "de qué lado están los buenos". Yo me propongo a realizar unas pequeñas reflexiones desde un punto de vista lo más objetivo posible, porque para qué engañarnos; muchos de los que han opinado tienen en el asunto intereses materiales, ya sean porque son vendedores, consumidores, o sencillamente porque tienen un blog de renombre que mantener. Como yo soy un Don Nadie tengo el privilegio de poder hablar claro y en voz alta, como los bufones de las Cortes.
A nadie se le escapa que para los consumidores los cartuchos flash de la Nintendo DS y los modchips de la Wii tienen un cierto uso que sobresale por encima de los demás usos posibles, a saber, jugar copias piratas de los juegos. Y cuando digo "copia" le añado el adjetivo "pirata" porque bien podría ser una copia legal. Quien no admita esto no merece credibilidad, y quien niegue sistemáticamente que la copia es un derecho del consumidor debería plantearse vivir fuera de una democracia.
Pero pareciera que la condición de legal-ilegal, o bueno-malo si se quiere, depende del uso que se dé al objeto en cuestión. De esta manera un rodillo de amasar es una herramienta "buena" porque ayuda al panadero a amasar el pan nuestro de cada día, pero pasa a ser "mala" cuando se usa para golpear la cabeza de un cliente insatisfecho. Al lector de mente rápida ya le habrá saltado un resorte en el cerebro indicándole que algo falla en esta argumentación, ¿verdad? Y es que las herramientas tecnológicas (sí, un rodillo es tecnología porque no brota del "árbol de los rodillos") admiten usos de muy diferente índole, algunos de ellos no previstos y no deseados en el momento de su invención. De la misma manera, los usos que se le puedan dar a la tecnología pueden variar en frecuencia y popularidad, haciendo de una horquilla una herramienta útil para el cabello femenino (y sin duda es el uso más extendido), pero también, en ocasiones, puede ser una herramienta muy útil para el ladrón habilidoso.
Si se ha entendido lo dicho hasta aquí se comprenderá también que la sentencia holandesa plantea muchos problemas a esto que llamamos democracia, pero también supone un acto totalmente comprensible desde el punto de vista de la seguridad, sobre todo de la seguridad ciudadana. En términos ideales la tecnología carece de cualquier contenido moral; son la cultura y los intereses sociales los que vierten en la tecnología su cosmovisión, su manera de entender lo bueno y lo malo. Y no hace falta ascender hasta el nivel de la cultura para comprender que lo bueno para Nintendo, en este caso, es hacer la cantidad más grande posible de dinero (otra cuestión es si esto es bueno para la sociedad en su conjunto o no).
Así pues, como idealmente la tecnología es neutra podemos equiparar en términos morales un rodillo de amasar pan con una central nuclear, sencillamente porque en el mundo abstracto de los conceptos ambas cosas tienen un valor moral nulo, por lo que no pueden ser ni malo ni ilegal. ¿Pero vivimos en el mundo abstracto de los conceptos? La respuesta es obvia, y como los seres humanos vivimos relacionándonos los unos con los otros necesitamos cargar de contenido moral lo que en un principio era neutro.
Todo lo escrito hasta este punto quiero que sirva al lector para entender mi punto de vista (o al menos para que no sea rechazado a la primera de cambio). De esta forma afirmaré lo siguiente:
- La sentencia de Holanda es un atropello a los valores civiles de la democracia.
- Pero asimismo, la sentencia de Holanda está justificada por el hacer racional del ser humano.
Termino explicando de manera breve los dos puntos. La sentencia es un ataque a los derechos civiles porque presupone un mal comportamiento (un comportamiento delictivo) de los ciudadanos. Sin pruebas y sin ningún tipo de investigación se afirma tajantemente que, de manera universal, todos los que compran un cartucho flash van a infringir la ley sistemáticamente, y por ende son criminales. Retomando el ejemplo del rodillo sería como acusar a todos los panaderos de "violentos golpeadores de cabezas" (porque ligamos un uso determinado del rodillo con la tecnología en sí).
Pero no estaríamos siendo del todo coherentes si no admitimos que el mundo social, donde se subsume la tecnología, avanza gracias a resultados no previstos de la acción social, y a menudo estos resultados no son deseados (porque bien podría suceder algo que no habíamos planeado pero ser positivo a fin de cuentas, como sucede frecuentemente en el mundo de la medicina). Y es por ello que si el uso de los cartuchos flash se monopoliza por cierta creencia sobre su propio uso, siendo éste negativo, se deba regular. Un ejemplo de esto mismo sería la regulación de emisiones a la atmósfera de nuestros coches; en un principio no existía ningún tipo de regulación, y presuponemos que el inventor del coche no creó el automóvil para contaminar la atmósfera, pero a posteriori se vio que los gases contaminantes eran nocivos para la vida humana en su conjunto, por lo que se regularon y las empresas del sector tuvieron que invertir millones y millones en diseñar nuevos motores, nuevos tubos de escape… etcétera. Sin embargo, si un punto de mi reflexión debe primar sobre otro, es sin duda el primero sobre el segundo. La presunción de inocencia es algo que no se debe atropellar en una democracia, y si no que se lo digan a todas las personas que usan los cartuchos flash para probar sus programaciones caseras.
Como prometí mi reflexión acaba aquí. Espero no haber sido demasiado aburrido, pero como bien ha dicho Laocoont No Más Hype pretende ser un blog entre blogs, donde los artículos pertenezcan a sus autores y no a intereses corporativistas.
Artículo escrito por Shimohira, antigüo redactor de NMH









