Es curioso como el hábito lector ha ido decreciendo durante el paso de los años. Esto no es sólo un hecho constatado en las escuelas o en la sociedad. Repasando nuestras infancias encontraréis miles de recuerdos de tardes mirando uno a uno los manuales de los videojuegos.

Éstos eran desmenuzados con ansias, de hecho muchas veces lo primero que hacíamos al abrir la caja era apoderarnos de aquel panfleto porque teníamos ganas de saber más sobre la nueva adquisición. Leíamos y nos reconfortaba el hecho de poder tener imágenes sobre aquellas magnificas aventuras que todavía estaban por descubrir.

Pero esto ya no se estila, hasta el punto que pronto desaparecerán y creo que es justo. ¿Para qué gastar papel? Una prueba de ello es la cada vez más deprimente presentación de ciertos manuales, grises, fotocopiados y de dudosa calidad. Pero, ¿leerían más si fuesen de calidad? Lo dudo, hoy cuesta ver niños lectores.

Lo digo con conocimiento de causa, no es nada que me invente, hoy un libro es un elemento extraño y los juegos con letras son clasificados directamente para el hardcore gamer. La acción, los tiros, el pasar pantalla o chutar una pelota tienen más tirón. No pasa nada, es lícito pero luego vendrán aquellos que al ver su manual en un PDF se apuntará a la crítica del sector.

¿Cuándo leemos un manual? Pues hoy por hoy sólo se me plantea una combinación posible, tener ganas de ir al WC y tener un videojuego en la mano. En ese caso pasaremos rato leyendo aquello que en otras ocasiones sólo es papel entintado.

Entonces, ¿Qué se puede hacer? Desde el punto de vista educativo sólo hay un elemento que pueda hacer que el sopor hacia la lectura y ese desinterés disminuyan. No contaremos como opción el fomentar el hábito lector, pero sí el motivar en la lectura. ¿Cómo? En este caso propongo a las empresas – que por supuesto no se pierden una entrada nuestra – de que sigan con su política de introducir libros atractivos dentro del sector del videojuego.

Además muchas incluyen estos libros o libretas en las Ediciones de Coleccionistas, haciendo que muchas veces tengamos auténticas joyas en nuestras manos que consiguen de imbuir de esa magia especial a nuestro sector. Esa magia desparecida y recuperada mediante una presentación vistosa.

No es triste, es evolución, nuestra era no es la tecnológica sino la audiovisual, y todo aquello que aparentemente suscite un rasgo diferencial tiene mucho ganado. De hecho en muchos estudios sobre marketing se utiliza el cómo hacer que un producto pase de ser mediocre o normal a ser objeto de deseo de un sector determinado.

Es una lástima haber llegado a este punto, antes matábamos a nuestro compañero que después de días poseyendo nuestro juego nos devolvía aquel manual con la típica gota de aceite de chorizo. El manual era un bien preciado, como la caja o el cartucho. Antes cuidábamos las cosas – y con ello no digo que ahora no se haga – pero si algo puede quedar intacto de un videojuego son las hojas de papel que éste tiene añadido.

No educamos en la lectura, los juegos – exceptuando excepciones – lanzan mastodónticos manuales  “in game” que hacen inútil el abrir un librillo para saber que hacer o que botón presionar. ¿No sabes para que sirve este ítem? ¡Tranquilo! Vendrá un hada del más allá de forma espectacular para decirte que dicho objeto será el que posibilite que tu estimado jugador seas más fuerte.

Cualquier excusa es buena para dejar de leer, cualquier forma que pueda ser hablada será alabada y cualquier presentación mediante letras criticada. Es una lástima, porque muchos de nosotros no sólo leíamos sino que además lo hacíamos con gusto e incluso en idiomas foráneos.

El hábito lector se ha perdido y muchos en las escuelas nos plateamos si quizás la pedagogía que se usa es la gran causante de dicho elemento. Los videojuegos, los cómics, el manga o cualquier otro formato impreso corre peligro. Los blogs son y serán una forma de clamar este gusto por la lectura.

Con ellos acercamos a nuestro público aquel gusto por la prosa o el verso, pero cada vez más estoy convencido que las letras de un manual hace tiempo que yacen olvidadas en los fondos de las cajas de aquellos juegos apilonados en cualquier estantería.

Artículo escrito por Laocoont, antigüo redactor de NMH y cocreador de NMH.