Quedas con los amigos para echar unas partidas rápidas a vuestro juego online favorito. Todo debe ser coser y cantar, conectarse a la Red y empezar a pegar tiros a todo guiri que se ponga delante… pero algo falla. Un nuevo enemigo hace acto de presencia, algo que no debería estar ahí. Querido jugador, te presento al LAG.
Cuando ves que tus balas no dañan al rival, estás muerto nada más empezar, tu personaje empieza a bailar el Chiki-chiki cuando tú intentas ir hacia adelante, o tu coche atraviesa a los demás y acaba hostiado en la primera curva, es que el lag está contigo. El motivo: en España tenemos unas conexiones de baja calidad si las comparamos con el resto del mundo, y no sólo eso, sino que además pagamos mucho más por ellas, para muestra este enlace. Muchos de nosotros, los que vivimos en España, pagamos mucho dinero por una conexión que no es suficiente para jugar online a algunos juegos, y si queremos algo mejor, aún hemos de desembolsar más billetes.
En mi caso, que vivo a unos 3 kilómetros de la central de mi operador, sólo puedo disponer de unos 3 MB de conexión. Algunos vecinos míos han intentado subir la velocidad, pero desde las compañías les han dicho que no era posible. Además tengo la gran desventaja de que en mi pueblo no hay infraestructura de ONO, una de las compañías de las que mejor me han hablado, y no lo digo por hacer publicidad, ojo. Por tanto tengo que aguantarme con mis 3 MB e intentar jugar a lo que quiera… y olvidarme de estar descargando cualquier cosa en el ordenador mientras juego, claro.
Una vez mostrada mi indignación hacia las compañías telefónicas voy a darle un poco de caña a las compañías de videojuegos. Hace unos años, con la extinta y queridísima DreamCast se podía jugar perfectamente a Phantasy Star Online con una, ahora cutre, conexión de 56 kB… si no llamaban por teléfono durante la partida. Sin embargo ahora, con mis 3MB es absolutamente imposible echar una partida en condiciones a ciertos juegos, en concreto a aquellos que carecen de servidores dedicados.
Pongamos el ejemplo más evidente de este hecho: Gears of War 2 (o cómo se conoce entre los jugadores: Gears of Lag). Para empezar voy a machacar un poco el sistema de encontrar partidas, el famoso Matchmaking. Hay veces en que puede tardar la vida en buscar compañeros para disputar una partida, y otras en que ni siquiera la encuentra. Lo peor era cuando, anteriormente, buscaba compañeros de equipo, y luego buscaba un equipo rival, lo que se traducía en dos desesperantes búsquedas. La cosa mejoró mucho, pero los que llevan jugando desde que el juego salió a la venta comentan que al principio lo normal era esperar unos veinte minutos, ahí es nada. Por no hablar de que, desde que lanzaron la última actualización no he conseguido unirme a ni una sola partida por mí mismo.
Pongamos un caso hipotético en que se encuentra una partida y se puede jugar. El sistema Matchmaking selecciona al primer jugador que entró a buscar para que haga de servidor, por tanto sobre su conexión recae todo el peso de la partida. Cuando me toca a mí, no tardan más de un minuto en caerse todos de la partida y enseguida empiezo a recibir insultos preciosos por el Live de niños “Fuck Fuck”. Cuando el host de la partida es alguien cuyo ancho de banda es muy alto, el juego va como la seda y es divertidísimo. Pero cuando la lleva alguien con un ancho de banda relativamente bajo ocurren situaciones frustrantes, pero que pueden ser divertidas en ocasiones. Corren leyendas de jugadores que han conseguido millones de puntos en una sola partida (a los que Epic castigó). Además yo he llegado a ver partidas en modo Guardián (consiste en eliminar al líder del equipo rival para evitar que haya más reapariciones) en el que había dos o tres líderes enemigos, con la imposibilidad de ganar la partida, claro. En el modo Sumisión (hay que llevar a un rehén controlado por la IA a la base para puntuar), he visto rehenes inmortales, y los diez jugadores de ambos equipos nos poníamos a su alrededor vaciando cargadores, pasando del juego, sin resultado alguno.
Estos son sólo algunos ejemplos de lo que me ha llegado a ocurrir, pero hay cosas mucho peores, cuando el host se dedica a matar mientras que el resto no puede hacer nada. Epic le ha dado una solución a esto… le da al host 0 puntos de experiencia si la partida no va bien. A mí cuando me ocurre me quedo pensando… ¿qué culpa tengo yo de que los de mi compañía telefónica sean unos ineptos o de que vosotros no tengáis los santos c***s de poner unos servidores dedicados, que lleven todo el peso de la partida?
Pero el lag no sólo reside en Gears of Lag, sino que hay muchísimos juegos en donde hace acto de presencia. Por poner un ejemplo, en la beta de Blur, dónde si había más de diez participantes seguro que más de uno se quedaba fuera. O cuando apareció Left 4 Dead 2, en Valve tuvieron que cambiar los servidores porque no daban abasto con las partidas del primer y segundo juego. Durante los días antes del cambio, era imposible jugar.
También he de hablar de los jugadores que hacen trampas online. Están aquellos que le pegan el tirón al cable antes de que se acabe la partida, o los que apagan su NDS durante las carreras de Mario Kart, todo con tal de que sus estadísticas no bajen… y yo les digo ¿qué son unos simples números? Lo que importa es divertirse. Y en lo que respecta al tema del artículo, están aquellos que saben invocar al monstruo llamado LAG. Resulta que hay unos dispositivos que son capaces de introducir lag al resto de los usuarios, mientras que el que lo utiliza puede hacer lo que le venga en gana. Todos ellos son trucos rastreros para jugar sucio y ganar sin complicaciones, aumentando las estadísticas, pero jodiendo al resto del personal. Por suerte las compañías no se quedan paradas ante los tramposos, y son famosas campañas para pillarlos, como la que Bungie llevó a cabo con su Halo 3.
Espero que las desarrolladoras tengan más en cuenta a los usuarios, sobre todo Epic con Gears of War 3 en el horizonte, que promete ser una obra maestra de los juegos de acción online. Deben de hacer cuantos test sean necesarios para intentar que aquellos que carecemos de una conexión online en condiciones podamos disfrutar de las partidas igual que hacen aquellos que tienen la suerte de disponer de un gran ancho de banda. Valga el ejemplo de juegos como Battlefield Bad Company 2, dónde ya en su demo no se apreciaba ni pizca de lag, o Soul Calibur IV, que permite combates fluidos que sólo dan problemas en contadísimas ocasiones. Ahora tenéis la oportunidad de dejar vuestras quejas o comentar vuestras lag-osas experiencias en los comentarios.














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