
¡Eso no puede ser cierto, abuelo Drome! ¿Cómo que soporte físico? ¿Queé metía el qué y dónde? ¿Seguro que se ha tomado la pastilla? Para empezar, a eso que llama cables, yo lo llamo incordio. ¡Es imposible jugar a gusto estando inmóvil! Ya no le digo el meter a toda mi alianza en casa para jugar. ¡Que vivo en un estudio de veinticinco metros cuadrados! ¿Dónde los meto? ¿En el wáter? Y ya para rematar, lo que no puedo imaginarme ni drogado, es verle a usted mirando manuscritos para aprender a controlar un juego, o como los llamaba… Manuales, ¿verdad? Abuelo, así no se podía divertir nadie.
Para tener nietos, primero hace falta tener hijos, para tener hijos hay que practicar de eso que tanto pensamos y poco hacemos, queda excluido entonces, con toda probabilidad, que pueda suceder algún día la conversación introductoria. Aún así, he querido imaginarme el futuro y los avances tecnológicos que acontecerán, pero a falta de imaginación Hawkingniana, recordaré el pasado en los sobresaltados ojos del presente.
Ya hace varias semanas que uno se da cuenta de que tiene una edad, con ello también se percata que nuestra memoria abarca más espacio temporal que muchas otras más jóvenes. Sorprendido me hallo cuando compruebo que los podcast más famosos del sector están plagados de mozos (alguna moza hay también) que desconocen de la existencia pasada de casetes o monitores monocromo. La cara de idiota que se me puso cuando me enteré de la edad de Funs, guía espiritual y radiofónico en Game Over. ¡Es un pipiolo a mi lado! ¡E igual de virgen que yo! Que todo se ha de decir, leñe.

Ventas aseguradas con Goku en la portada
La tecnología avanza que da vértigo, más cuando se trata de tecnología informática y de comunicación, pero no quiero debatir ni analizar este sendero binario; me dispongo a compilar estos saltos, cambios o fases, en una pequeña colección de artículos que espero que sean de vuestro agrado, y de esta forma, compartir con vosotros el cambio brutal en las rutinas del jugador que han acontecido desde mi más tierna infancia, hasta este apocalíptico 2012.
La Información, o cómo venderte el producto que a mí me dé la gana
Antes de adquirir cualquier juego, tenemos la sana costumbre de informarnos sobre éste, o mejor dicho, ya estamos tan informados antes de que sea Gold que nos da casi igual las reviews que podamos llegar a leer. Cual borregos en manada, nos atropellamos en las estanterías de nuestras tiendas babeando, consumiendo nuestros preciados y sudados dineros.
Para los que aun así gustan de gastar su dinero de forma ecuánime, a los pocos días o semanas de la salida del título disponemos de todo un enorme abanico de críticas que desgranan al susodicho, y aunque las valoraciones pueden llegar a ser muy variadas, la esencia y virtud del juego quedan del todo patente para el conjunto de usuarios.
Aún con tal torrente de información, ¿cómo es posible que no acertemos con el título? ¿Cómo coño he acabado gastándome 60 l€urazos en esta porquería hecha juego? Se le podría llamar hype o fuentes dudosas, pero a mi parecer es más impaciencia que otra cosa (un pareado de gratis). Consejo del abuelo Dromedario: hay que leer, volver a leer, releer por si acaso, preguntar si fuera necesario, y después de volver a leer, mirarse cienes y cienes de videos, para finalmente gastar.
Cuando yo era un crío, cosa que no pienso dejar de ser, sólo conocía dos revistas en el sector que fueran aparentemente independientes. La primera se llamaba Micro Manía y sobresalía del resto por su tamaño y colorido. La siguiente de más renombre fue la Hobby Consolas, que muchos de vosotros ya conoceréis. Si que coexistían más revistas, pero eran de las propias compañías o no llegaban a un público infantil, minoritario y con pocos recursos.

Me la he tragado enterita… pensaba que era el de Super Nintendo
¿Sabéis cuántas motos se nos han vendido entre ambas revistas? ¡Todas! ¡No les queda ni una! Estos exlíderes del sector manejaban las ventas con cada una de sus críticas. Elevaban a cotas estratosféricas títulos normalitos y relegaban al olvido otros que con el paso de los años, obtuvieron gran rédito y respeto. Aún me acuerdo cómo Lara Croft pasó sin pena ni gloria por esas páginas, no por el “notable bajo” que le dieron si mal no recuerdo, sino por su taciturno y frío análisis… vamos, que nadie salió corriendo a comprarlo después de leerlo.
Con esto no quiero decir que no cumplieran de la mejor forma posible su labor informativa, ni mucho menos; sólo que no siempre fueron neutrales y en infinidad de ocasiones, partidistas.
Dejando las críticas con o sin fundamento, lo que quiero reseñar con respecto del pasado, es la falta de canales informativos de los que disponíamos. Imaginaos la situación: si Sony quería enfatizar un producto de cosecha propia, con un poco de buena rosca a la editora y manteniendo el sueldo a sus trabajadores de prensa, ya tenía dos críticas cojonudas.
Ahora me diréis que algunas webs están tan vendidas como la plana política mayor valenciana, pero siempre quedamos algunos irreductibles galos para combatir a las legiones romanas. ¡Siempre! ¡Por Tutatis!

250 Ptas equivalentes a 1,5 L€uros de hoy día, increible.
Pero no sólo de reviews vivía el lector. Las noticias eran recibidas con gran expectación, más cuando procedían del país del sol naciente. Pasaban meses hasta volver a leer algo de ese lanzamiento ya realizado en Japón y con pocas o nulas posibilidades de aparecer por tierras peninsulares. Todo eran deseos y rezos de cara a la noticia que nos situara el título en nuestras estanterías. Ya sabéis por dónde van los tiros, ¿verdad?
Si Miyamoto se levanta una mañana con gases y éstos se transforman en un nuevo personaje para el Mario Kart, nosotros ya lo sabemos antes de 24 horas. Si Fumito está hasta los huevos de las presiones de Sony por lanzar su juego, nosotros nos enteramos de su dimisión antes que Sony. Si Kojima hace una chusta de juego y clama al cielo porque no le dejan hacer lo que quiere ¡Nosotros ya lo pensábamos antes que él, porque todo está en la red!
Somos muy afortunados de vivir estos tiempos. Afortunados los que hemos visto cómo las telecomunicaciones han facilitado y desarrollado nuestro hobby favorito hasta fronteras inimaginables. Afortunados de ver cómo unas simples fotos se han convertido en vídeo-reportajes de magnífica factura. Afortunados de poder difundir las palabras en cada uno de los hogares.
Sí señor@s, agradezco ser un abuelo de los que han disfrutado esta impresionante evolución y que espera seguir emocionándose a cada nuevo avance informativo.




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