
En el MI6 deben de pagar una miseria, porque James Bond hace horas extra desdoblándose en dos entregas prácticamente simultáneas. Una es el ‘remake’ de GoldenEye 007, y otra es la que nos ocupa ahora: 007 Blood Stone. Nos metemos en la piel de Bond, James Bond, en su última aventura. ¿Nos acompañas?
Blood Stone, a cargo de Activision y Bizarre Studios, sigue la estela de tomar la cara del actual actor que da vida a Bond en la gran pantalla. Craig, Daniel Craig, junto a la incombustible y eterna M (Dench, Judi Dench; no, no es el malo de La historia jamás contada), encabezan el reparto de esta historia típica de las andanzas del agente británico. Junto a Bond, esporádicamente hará acto de aparición como Nicole, la “chica Bond” de turno, otra actriz (¿se le puede llamar así si es virtual pero la mujer real no es actriz?), Stone, Joss Stone, cantante soul, quien también ha cedido su imagen al personaje que encarna virtualmente.
La historia es la siguiente: Bond debe abortar un ataque terrorista dirigido por un tal Grecko a la reunión en Atenas del G-20 (países considerados superpotencias económicas; no, España no está, y si estuviese sería por pena). Su siguiente misión consistirá en rescatar a un científico preso en Estambul, un tal Tedworth, que posee un USB con datos valiosos. A partir de ahí se lía parda la cosa, ya que entrarán de por medio armas nucleares. No quiero destripar mucho el argumento, así que sólo diré que la trama lleva a Bond a cruzarse varias veces con Nicole y a visitar los parajes más dispares –Atenas, Estambul, Siberia, Bangkok…–, desde infiltrarse en un casino, correteos por tejados, carreras contra un tren por un lago congelado o persecuciones de barcos, a pie, e incluso tocará montarse en grúa. Bueno, no digo más: la mejor acción marca James Bond.

Gráficamente, el juego presenta dos versiones entremezcladas. Por un lado, los modelados de los personajes están a la altura en un sobresaliente apartado visual. Los escenarios están detallados, pero algo vacíos en ocasiones, abundando los ya típicos minimuros que hacen de parapeto para protegerse en los numerosos tiroteos (no hablo de Gears of War, Uncharted, Vanquish…, no, qué va) que hay a lo largo del juego. Hay escenarios muy vistosos y llamativos –la persecución en camión, la carrera en el lago helado, el almacén de Siberia– y otros que dan sensación de estar totalmente desangelados, vacíos –el casino, el acuario… Enormes, desérticos…–, creando un conjunto que globalmente es muy bueno, pero tiene unos picos negativos muy puntuales en cuanto a lo que se muestra en pantalla. Eso sí, las fases donde hay persecuciones, a pesar de que pocos juegos tienen el dudoso honor de estar más escriptados que éste, rebosan explosiones, objetos volando y nublando la visión, tráfico de por medio y efectos visuales impactantes. Todas las animaciones están cuidadas al máximo (se ve en detalles como cuando Bond se protege en un tiroteo o cuando está un rato quieto, al igual que en los derribos cuerpo a cuerpo), dando una buena sensación de realismo, apoyadas por representaciones faciales muy conseguidas y fieles a los actores de carne y hueso. Los modelados de los personajes secundarios (soldados el 90%, y no muy variados; el resto, civiles) dan algo de vidilla a los escenarios, pero el de los principales es sencillamente extraordinario. Bueno, igual alguno no lo han clavado demasiado:

El apartado sonoro, desde los títulos iniciales de crédito, con canción al más puro estilo de la saga James Bond, videoclip incluido, hará las delicias de los fans de las películas. Durante el juego, la banda sonora sumerge de lleno en la acción; lamentablemente, muchas veces la música queda suprimida casi en su totalidad en el estruendo de los tiroteos y en las explosiones. Las voces, las de los actores, de gran nivel. Eso sí, en inglés. Tanto los disparos, explosiones, motores de vehículos y demás cosas ruidosas (que no son pocas en el juego) hacen gala de sonido de gran calidad, por lo que, si obviamos los constantes tiroteos, la BSO se puede disfrutar perfectamente.
Pasemos a cosas serias. Diversión. Mucha. La mayor parte del tiempo, para ser precisos. Disfrutaremos de tiroteos, persecuciones (a pie o en vehículo) y algo de exploración (no me atrevo a llamarlo “puzles”). Tendremos tres tipos generales de objetivos: ir de un punto a otro y recabar información; persecuciones; infiltración o tiroteos. Y pongo las dos últimas juntas porque algunas veces se puede elegir cómo avanzar: en silencio o llamando la atención. Hay algunos objetivos en las misiones que bajan brutalmente el ritmo de acción de la fase, como en el acuario, donde hay que localizar unos transmisores, o el casino, donde toca buscar partes de un password. Entremedias, espectaculares persecuciones en todo tipo de vehículos y con tráfico estorbando (realmente puesto a mala uva), incesantes tiroteos con una cantidad generosa de soldados enemigos, e incluso algo de plataformeo, que da un poco de variedad a avanzar-tiroteo-avanzar-tiroteo-localizar un objetivo-tiroteo… El control de Bond es bueno. Los ya necesarios movimientos de protección, cubrirse y de disparo responden perfectamente; los saltos y demás movimientos corporales vienen siempre indicados por un botón (el B en X360/O en PS3) en el momento preciso, generalmente bordes de precipicios que hay que saltar para avanzar, y son automáticos; igualmente, se pueden derribar soldados que estén bastante cerca, o usar llaves de eliminación sigilosa.

Bond dispone durante su aventura de un móvil –qué menos, pero echamos en falta, y mucho, los inventos de Q– que hará las veces de radar/visión infrarroja/detector de enemigos/guía del camino a seguir… y, cómo no, de teléfono. Además, permitirá escanear algunos objetos para encontrar “intels”, información relativa al nivel en curso, sin la cual se puede vivir perfectamente. El móvil hace las veces de “sentido arácnido” (indica dónde están los soldados o los malos) y de guía, marcando cada diez metritos el camino a seguir por Bond. Este aspecto tiene dos puntos malos y uno bueno. El bueno es que, a veces, indica dónde seguir por sitios donde no ves salida posible (hacia arriba, por ejemplo, si no está a nivel del suelo); los malos es que toca pasar por donde indica la flecha o el siguiente punto a seguir no se activa y das vueltas en círculo, aparte de que el móvil se escacharra si te mueves y la imagen se vuelve temblorosa, como con interferencias. Pensemos en algo como la visión de detective de Batman Arkham Asylum, y os acercaréis mucho a la idea de esta utilidad del teléfono. Cualquiera querría tener el móvil con ese “radar” en marcha siempre, pero las interferencias causadas por el movimiento –vaya asco de móvil, pensé la primera vez– son realmente molestas, aunque uno se acostumbra al final; la cosa es que por una parte facilita el trabajo, pero por otra lo facilita incluso demasiado para los que no quieren las cosas fáciles.

Cabe decir que el juego acaba abruptamente y que el final pilla por sorpresa al jugador, dejando un montón de incógnitas en la historia, por lo que se deja la puerta necesariamente abierta a una secuela (o no entenderé nunca los diamantes de la introducción, ni el título del juego, ya puestos). Aproximadamente en unas diez horas se puede acabar la historia principal si uno no se entretiene buscando las intels que hay desperdigadas o si uno no es de los que está veinte minutos protegiéndose tras los muros en los tiroteos. El argumento es digno de cualquier película del espía inglés, la banda sonora es más que digna de mención y el juego divierte al jugador… que sepa inglés, porque el juego está, por desgraciapara unos cuantos, íntegramente en inglés: diálogos y textos (“manual en castellano”), aunque no es para nada difícil de seguir el argumento. No posee multiplayer ni juego por internet; la cosa acaba cuando se consiguen todos los intels y se completa en la máxima dificultad (que no es moco de pavo). Se puede uno entretener en usar todas las armas disponibles (unas cuantas, pocas realmente útiles, se pueden llevar dos a la vez: pistola y otra), en derribar infaliblemente a cualquier soldado enemigo (es más eficaz un puñetazo de Craig que seis balas, verídico y comprobado) o quedarse embobado mirando el escenario y cómo se miman los detalles del entorno. Un título rejugable si os encanta pero, a medio plazo, yo recomendaría menos de un año, deberá complementarse con la secuela. En definitiva, un juego correcto, un poco irregular en algunos sentidos, fiel a la saga (argumento original e independiente) que gustará a los seguidores de Bond; algo escaso a medio-largo plazo a falta de conocer la secuela, pero con momentos realmente trepidantes. Recomendable.




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