
Lo fácil para abordar este análisis hubiera sido dedicarse a referenciar el juego original de Rare en N64, y su fallido aterrizaje en Xbox Live Arcade, ése que dicen que demostró que un FPS podía ser jugado en consola con garantías. Para ser sincero, nunca me gustó el pad analógico de la 64, demasiado endeble para un tipo rudo con los mandos como yo; además, el único juego que realmente creo que se puede considerar un referente es Halo Combat Evolved, ése sí que lanzó el género al pad y las máquinas de arquitectura cerrada.
Lo cierto es que este GoldenEye, al igual que el contemporáneo 007 BloodStone, sin haber visto demasiado de él, me daba buenas vibraciones, fundamentalmente por el anterior trabajo de Eurocom en Wii: Dead Space Extraction, a lo que sumo el mismo buen sabor de boca que me han ido dejando los Call of Duty de la máquina.
Así puestos podemos decir que GoldenEye es un FPS que reformula la película del mismo nombre, pero actualizándola en sus contenidos y formas, con la adaptación del guión a manos de Bruce Feirstein, uno de los escritores del guión de la propia película. La presencia de los últimos Bond y M, Daniel Craig y Judi Dench respectivamente, es sólo la punta del asunto; la presencia de un móvil como herramienta multiusos es la más obvia y agradecida.

En lo jugable GoldenEye se presenta como un FPS al uso, con una cantidad de disparos ingente, reduciendo las escenas sin combate al mínimo, haciendo uso del móvil para diversas acciones: reconocimiento facial y captura de datos entre otras. Pocas escenas, pero perfectamente insertadas en el conjunto. También hay una buena dosis de sigilo, permitiéndonos utilizar el silenciador y los ataques por la espalda como formas válidas de solucionar ciertas áreas; siempre que seamos cuidadosos con nuestros movimientos, claro está.
Destaca especialmente el planteamiento de las misiones, con objetivos principales comunes, y secundarios que van aparejados al nivel de dificultad que escojamos. Esto es un gran aliciente para volver a jugar los niveles superados, que ofrecen algo más que volver a eliminar unos enemigos con mayor habilidad y resistencia. No es un aspecto netamente novedoso, pero sí poco usual en los tiempos que corren.
La IA de los enemigos es adecuada, fundamental en lo que a sigilo se refiere, buscando cobertura lo antes posible e intentando rodearnos a poco que el escenario se lo permita. El diseño de estos últimos está bastante bien pensado, ofreciendo opciones tácticas que tanto nosotros como los enemigos podremos aprovechar. Los entornos son bastante variados, ofreciendo localizaciones de la película junto con otras inéditas.

El control, muy similar al de Call of Duty, es otro de los aspectos que han sido tratados con mimo. Podremos utilizar: el combo nunchuk-wiimote, el zapper, el mando clásico y el de Gamecube, con el máximo nivel de personalización, pudiendo ajustar con total libertad la distribución de los controles, especialmente en lo que respecta a las sensibilidades de los controles analógicos.
Por su parte la presentación del juego es sobria y funcional, con claras alegorías visuales a la trama, con unos menús a juego, sencillos de manejar, pero algo sosos. La secuencia de presentación, que podremos disfrutar tras jugar el primer nivel el juego, está muy bien diseñada, siguiendo los cánones establecidos por Maurice Binder en las películas, aunque quizá le haría falta algo más de variedad.
En lo visual podemos observar un nivel similar al ofrecido en la franquicia bélica por excelencia de Activision (más conocida como la apisonadora), incluso diría que utiliza el mismo motor gráfico, siendo este nivel alto, con buenas representaciones poligonales y texturado de calidad, así como unos efectos muy convincentes. Resulta curioso ver cómo algunas explosiones son algo deslucidas, mientras que otras un dechado de espectacularidad; todo esto sin bajadas apreciables en la tasa de imágenes por segundo, algo que lo aleja claramente del anterior Quantum of Solace.

Las animaciones son otro de los puntos visualmente fuertes, muy suaves en las transiciones y de gran variedad, acoplándose muy bien a las diversas acciones de todos los personajes. Como única sombra diríamos que se aprecia una cierta monotonía visual en algunos escenarios, fruto de texturas algo uniformes, quedando justificadas algunas por el carácter y la ambientación de los mismos; otras no tanto.
El sonido también alcanza una cota muy notable, con una banda sonora a la altura, a cargo de Kevin Kiner y el habitual de las películas Bond, Dave Arnold, ofreciendo una nueva versión del tema clásico GoldenEye, esta vez sin Tina Turner. Los efectos, por su parte, son convincentes aunque sigo echando de menos una mayor contundencia en los bajos del Pro Logic, mal endémico de los juegos de Wii.
El juego ha sido completamente doblado al castellano, al contrario que el contemporáneo e infravalorado 007 BloodStone, aportando las voces de los dobladores oficiales de los personajes principales; el nivel interpretativo está, por tanto, asegurado. Las voces de los secundarios han sido resueltas también con gran solvencia.

Hasta aquí todo lo que ofrece el juego para un jugador, lo que no sería poco, pero parece claro que en Activision no han querido despreciar la potencia del juego original de Rare: el multijugador.
Tanto en pantalla partida, con cuatro jugadores como máximo, como online con ocho, dispondremos de hasta diecisiete modalidades de juego, claramente influenciadas por la tendencia marcada por Modern Warfare, no solo por los modos de juego, si no por el uso de la experiencia y los aumentos de nivel para ir desbloqueando contenidos, de forma análoga al citado Call of Duty.
En pantalla partida destaca negativamente la imposibilidad de añadir bots, algo que resta muchos enteros, y que ya estaban presentes, por ejemplo, en el vetusto 007 Nightfire. Técnicamente también sufre un bajón notable respecto a la campaña, algo de esperar por otra parte.

Los modos multijugador no son especialmente novedosos, con pequeños detalles de originalidad en algunas modalidades, por ejemplo en Golden Gun, pero nada realmente destacable. Por su parte los mapas han sido diseñados con esmero, especialmente en lo que a tamaño se refiere, teniendo en cuenta la limitación del número de jugadores, lo que deja bien claro que en Eurcom sabían lo que estaban haciendo con este juego.
Se echa de menos el soporte para el chat de voz, lo que limita claramente las posibilidades tácticas de juego en equipo. Ésta es la gran asignatura pendiente de los juegos multijugador en Wii.
En resumidas cuentas GoldenEye es un gran FPS, quizá el mejor que podemos disfrutar en esta consola, ofreciendo una campaña consistente y rejugable, con un acabado técnico de notable alto y una variedad de control que se adapta a cualquier gusto y estilo. Este tipo de juegos son los que dan gusto ver en Wii, los que cualquier hardcore puede disfrutar con deleite. Evidentemente tiene carencias, pero ninguna arruina la experiencia de juego final.
Eurocom se ha tomado en serio el trabajo de reformular un juego clásico, pero acoplándose al estilo de diseño y juego actuales, obteniendo un resultado sobresaliente en casi todas sus facetas. Sumamente recomendado para los aficionados a los FPS o a la serie 007, el resto harían bien echándole un buen vistazo, igual se llevan una sorpresa.




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